Seamos sinceros: si te ponen enfrente tu plato favorito pero te dicen que no tiene sal… un poco se te cierra el estómago. Es que la sal común o de mesa, se usa para realzar y potenciar el gusto de tus comidas. Es sabrosa y abre el apetito pero si nos pasamos de la raya, puede hacernos bastante daño.

Científicos del Weill Cornell Medical College de Nueva York, realizaron una investigación buscando comprobar si una dieta rica en sodio afectaba la capacidad mental. Durante numerosas evaluaciones en ratones alimentados con una dieta que contenía entre ocho y 16 veces la cantidad normal de sal, los académicos advirtieron que en los cerebros se estimulaba la producción de Tau. Esta proteína ocasiona que los niveles de óxido nítrico sean bajos para el organismo, y evita que su función de vasodilatador para que la sangre circule sin problema por el cuerpo.

La investigación encabezada por científicos de Argentina, Reino Unido y República Checa, y publicada por la revista The Journal of Neuroscience, señaló que pequeñas alteraciones en los niveles estables de Tau pueden afectar el transporte de nutrientes y proteínas relacionadas con la degeneración y la muerte de células cerebrales, también conocido como Alzheimer o demencia senil.

“Sucede que la alteración de la dieta con sal rompe el citoesqueleto de las neuronas hechas de proteína Tau, incluso de forma similar a lo que sucede con el Alzheimer y otras enfermedades degenerativas”, explica a Con Bienestar Alejandro Andersson, médico neurólogo (M.N. 65.836).

“En este caso, arriba se visualiza una neurona sana que tiene bien su esqueleto formado por los neurotúbulos, y abajo, una neurona que está enferma, donde su neuroesqueleto va desarmando las bolitas que forman la estructura tubulina porque la proteína Tau tiene problemas”, detalla el neurólogo.

El nuevo estudio también plantea la idea de que si baja a presión de sangre al cerebro puede desencadenar demencia, porque la investigación muestra que contrarrestar la tau revierte esta característica incluso si el flujo sanguíneo aún es bajo.

La importancia de cuidarse uno mismo

La Organización Mundial de la Salud – OMS, establece que el consumo de sal está ligado a enfermedades cardíacas y a accidentes cerebro vasculares (ACV), que son las principales causas de muerte en todo el mundo. En proporción, un 80 por ciento del aporte de sodio puede encontrarse en alimentos industrializados como los embutidos, productos de copetín, panes, quesos, salsas listas y comidas precocidas. Lo recomendable es revisar las etiquetas de los empaquetados y solo comprar los que tienen poca concentración de sodio.

“El cambio de hábitos y su concientización es la clave. Cambiar el paladar y acostumbrarse a “nuevos sabores” echando mano de infinidad de condimentos, limón y especias hacen que la transición sea menos compleja para quienes están acostumbrados a ingerir sal en exceso”, dice a este medio el doctor Miguel Sangiovanni (MN 78.412), es Médico Máster en Hipertensión Arterial y Mecánica Vascular. En promedio, las personas consumen diez gramos por día cuando la porción no debe superar los cinco gramos diarios, según la OMS. En el caso de los chicos entre dos y 15 años, esta cantidad debe ser aún inferior.