La titular del FMI Kristalina Georgieva y Alberto Fernández.
El Presidente confirmó que el paquete fue comunicado a Washington. Una vez puestas en marcha las principales medidas fiscalistas, habrá plataforma para comenzar las negociaciones por la deuda.

 


Desde la Casa Rosada se garantizaban anoche dos acciones consecutiva. La ley de Solidaridad y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Económica estará reglamentada, casi en su totalidad, la próxima semana. E inmediatamente después, comenzarán los contactos directos y formales con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Negociación con el FMI

La intención oficial, es que antes que termine el 2019 el organismo que maneja Kristalina Georgieva tenga ya sobre su escritorio las líneas generales y formales de lo que el oficialismo asegura. Es un plan serio de “estabilización y consistencia macroeconómica”. O dicho de manera más sintética y directa.

Para el FMI, lo importante es que los números que en poco tiempo Martín Guzmán presentará ante el organismo (en Washington o en Buenos Aires), garanticen tres resultados innegociables para los acreedores. Que en 2020 el déficit primario no superará el 1%. Que la generación de dólares continuará a un ritmo constante de u$s1.500 millones mensuales. Y que la salida de divisas quede restringida a su mínima y casi simbólica expresión. Sólo así desde la sede del organismo se aceptará pasar a la segunda fase de la negociación. La fórmula para que Argentina pueda tener al menos dos años de gracia en el pago del capital e intereses de los u$s44.500 millones que se le deben al FMI.

Sin improvisar 

El Presidente dio ayer pistas sobre la situación con el organismo, ante un auditorio VIP. Alberto Fernández almorzó (literalmente) con la cúpula de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), al afirmar que su administración “no está improvisando” y que el FMI “aceptó esta lógica de trabajo”. “Le hemos pedido al Fondo Monetario cambiar la lógica, que nos dejen construir un plan que sea sustentable y, sobre la base de este plan, nosotros resolver cómo pagar la deuda. El Fondo ha aceptado esta lógica de trabajo, no estamos improvisando. Tenemos un plan que silenciosamente hemos construido durante dos meses”, dijo.

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Alberto Fernández dio una orden a sus ministros y funcionarios. Descartando que se aprobarán las medidas enviadas al Congreso, el objetivo es que durante toda la próxima semana, estas estén reglamentadas y puestas en marcha. Especialmente aquellas, como el flamante impuesto PAÍS (30% a las compras de bienes y servicios y atesoramiento de divisas), que determinarían un rápido aporte recaudatorio. Saben en el Gobierno que se hace imprescindible que una variable clave muestre rápidamente resultados positivos. La recaudación impositiva, sí o sí, debe estar en el primer trimestre de 2020 por encima de la inflación mensual para que la promesa de un déficit fiscal controlado sea creíble.

Lógica de trabajo

Sólo entendiendo la lógica de la mirada puesta en el FMI, se entienden la decisión del Presidente de terminar volcándose a de la aplicación de retenciones a las exportaciones, especialmente a la soja; suspender la fórmula de indexación de las jubilaciones, avanzar sobre bienes personales y el molesto impuesto PAÍS.

Sabe que aplicando este duro ajuste se analizarán con mayor seriedad las promesas de solvencia fiscal que la Argentina quiere plantear para comenzar a renegociar la deuda con el FMI y los privados. Y que la idea de garantizar un déficit fiscal primario ordenado para el 2020 y un equilibrio para el 2021 es una promesa seria y una convicción. Que sea con un ajuste sobre los privados y no sobre el gasto público, descarta Fernández, no será una queja de los hombres de Washington.