El caso de Benjamín Biñale, el niño de 8 años baleado en la cabeza antes de jugar un partido de fútbol sacudió a Rosario. Es por eso que, además de solidarizarse con la familia del chico, la Asociación Rosarina de Fútbol (ARF) realizará una reunión con el objetivo de acordar la suspensión de los partidos de dicha categoría hasta que se tomen medidas para prevenir hechos similares.

El presidente de la entidad, Mario Giammaría consideró “muy probable” que los torneos del baby se interrumpan hasta que las autoridades brinden alguna respuesta tras el caso de Biñale. “Estamos preocupados por la situación de vulnerabilidad a la que hemos llegado”, agregó, en diálogo con LT8.

El titular de la Institución estimó que la actividad de categorías menores involucra unas 100.000 personas en toda la ciudad y que cada año se disputan entre 22 y 25 partidos.

Giammaría, además, le apuntó a los políticos: “El Estado o la clase política no pueden aparecer sólo cuando hay una elección para visitar clubes y besar chicos a cambio de una chapa o un alambrado”, sentenció.

“Lo único que nos interesa es que esto no sea un número más en la estadística, que el chico se recupere, vuelva con su familia a su casa y dentro de poco lo tengamos dentro de una cancha”, concluyó.

El sábado cuando ocurrió el hecho, fue atendido por la Guardia del Hospital Vilela. Estaba consciente y somnoliento luego de lo que parecía que había sido un desmayo y un golpe en el Club Ateneo Pablo VI. El niño fue operado dos veces el sábado luego de descubrir que la lesión en el cráneo era por un disparo al aire.

A poco tiempo de cumplirse las primeras 72 horas desde que recibieron a Benjamín, los médicos evalúan intervenirlo quirúrgicamente por tercera vez para tratar de extraer el proyectil. Producto del edema cerebral, el equipo médico decidió inducirlo en coma farmacológico con asistencia mecánica respiratoria.

Como nadie escuchó detonaciones durante el partido de fútbol infantil, no hay pistas sobre la causa del incidente.